Hacer Política desde el

Sindicalismo o Sindicalismo

desde la Política

 

 
 

HISTÓRICAMENTE EN ASAMBLEAS DE ESTA FEDERACIÓN HACEMOS ANÁLISIS DE COYUNTURA POLÍTICA, ECONÓMICA Y SOCIAL, A OBJETO OBSERVAR, PARADOS DESDE NUESTRA REALIDAD, COMO TRABAJADORES SINDICALIZADOS, EL COMO Y EL CUANTO DE ESA COYUNTURA AFECTA POSITIVA O NEGATIVAMENTE NUESTRO QUEHACER, TANTO EN CUANTO, NUESTRA RELACIÓN LABORAL DIRECTA CON NUESTRAS EMPRESAS PORTUARIAS COMO A NUESTRA CONDICIÓN DE CIUDADANO (A) CONCIENTE.

EN ESTA OPORTUNIDAD, AMPLIAREMOS LA PANORÁMICA, DAREMOS UNA MIRADA HACIA EL PASADO, HACIA LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO SINDICAL CHILENO Y LOS PRINCIPALES HITOS DE FENATRAPORCHI, NOS DETENDREMOS BREVEMENTE EN EL PRESENTE Y TRATAREMOS DE DIBUJAR EL FUTURO, INTENTANDO QUE ESTE RELATO SEA CAUTIVANTE, CONVOCANTE Y AUDAZ PARA ENFRENTAR LOS NUEVOS DESAFÍOS.

El sindicalismo en el contexto de la sociedad chilena

El desarrollo del sindicalismo en la historia de Chile tiene que ver con el proceso de democratización progresiva de la sociedad chilena, expresado en el mejoramiento de la calidad de vida de las clases sociales más postergadas y la obtención de conquistas sociales, el crecimiento de los partidos de la izquierda, el reconocimiento constitucional por el Estado del Movimiento Sindical y la creación de una amplia legislación laboral, producto de la labor parlamentaria en algunos casos, y en otros, de la respuesta de los actores políticos a la movilización de masas.

El proceso de crecimiento y reflujo de la actividad sindical ha sido dependiente también del modelo económico global, de las políticas del estado, de las fases de la economía y del grado de dependencia de esta. Políticamente, las fases de crecimiento y contracción de la actividad sindical tienen que ver con las políticas sindicales de los gobiernos.

En 1811, albores de la Independencia Nacional, se dicta la Ley de Libertad de Comercio. Declarando abiertos al libre comercio con todas las naciones, los puertos de Coquimbo, Valparaíso, Talcahuano y Valdivia.

Aquí empieza a escribirse la historia de la Empresa Portuaria de Chile.

Durante el decenio del Presidente Joaquín Prieto (1831-1841), con el establecimiento de los almacenes de depósito de Valparaíso, este puerto se transformo en el Emporio Comercial del Pacifico.

Entre 1833 y 1837 se reglamento el uso de los almacenes de depósito y comercio marítimo de transito, como también se dictaron normas sobre los derechos de puerto por anclaje y tonelaje de muelle.

Durante el decenio de don Manuel Bulnes Prieto (1841-1851), se dicto una nueva Ordenanza de Aduanas, que entrego el control y la dirección de las actividades portuarias a la Aduana.

En Chile han existido tres vías identificables por las cuales los trabajadores se han representado orgánica y jurídicamente ante el Estado: El anarcosindicalismo, el mutualismo y el sindicalismo.

El sindicalismo ha sido el modelo de agrupación laboral que se ha impuesto sobre otras formas, aglutinando mayoritariamente a los trabajadores y sus reivindicaciones, ante el Estado, los dueños de los medios de producción, la clase política, los gobiernos y los grupos de poder.

El movimiento sindical se origina en la capacidad de sus integrantes de pensar las políticas del Estado como la puesta en práctica de las demandas de sus asociados; en otras palabras, del imperativo irrenunciable de pensar y proponer otro país posible.

El contexto social a comienzos del siglo XX

A comienzos del siglo XX, las condiciones de vida de los obreros y trabajadores de las grandes ciudades eran paupérrimas. Grupos de 5 a 8 personas Vivian en cuartos de 40 metros cuadrados y los conventillos eran el centro larval de variadas pestes.

En 1906 el Congreso creo el “Consejo de Habitaciones”

Entre 1909 y 1914, más de 100.000 chilenos (as) morían a causa de enfermedades

La expectativa de vida promedio de los chilenos en 1920 era de 30 años.

Las condiciones laborales de los trabajadores eran precarias.

Las contradicciones entre ricos y pobres se hicieron evidentes y ofensivas, mineros y trabajadores urbanos comenzaron a protestar en Pro de mejoras salariales, laborales y previsionales, realizando las primeras huelgas.

El movimiento huelguístico fue intervenido por los gobiernos parlamentarios a través del ejercito y la armada.

La represión cobro cientos de vidas: 100 muertos en Valparaíso el año 1903, con ocasión de la huelga de estibadores de la Pacific Steam Navegation Company, 200 víctimas en Sgto. En 1905 (huelga de la carne), siendo el episodio más brutal el 21 de diciembre de 1907 en la Escuela Santa Maria de Iquique.

Hasta 1914, solamente se habían aprobado dos leyes laborales: El Consejo de Habitaciones Obreras y la Ley del Descanso Dominical.

En los años inmediatamente posteriores a la masacre de Iquique, el movimiento sindical experimento un retroceso hasta aproximadamente 1916.

Durante esos años, solamente las tendencias mutualista y anarcosindicalista mantuvieron sus cuadros operativos, especial mención merece en esta fase la labor de Luis Emilio Recabarren, quien en 1906, fue elegido diputado por Tocopilla, pero al negarse prestar el juramento oficial, sus pares lo excluyeron del hemiciclo. En junio de 1912, rompió con su antiguo Partido democrático y fundó el Partido Obrero Socialista.

En 1909, se había fundado la Organización Mutualista Federación de Obreros de Chile (FOCH).

Del auge del salitre a la gran depresión.

Durante las primeras dos décadas del siglo XX, la economía chilena dependió casi exclusivamente de un solo producto, el salitre, el que contaba con una alta demanda externa, el punto mas alto de las exportaciones salitreras se alcanzo justo antes del inicio de la Primera Guerra Mundial.

El sector externo proveyó de un elevado nivel de tributación, aportando entre 1895 y 1920 el 50% del total de los impuestos, lo que se reflejo en el gasto publico.

Como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, se produjo una contracción del mercado externo que obligo al Estado a implementar una estrategia de sustitución de importaciones.

En términos sociopolíticos, el papel del estado en el periodo entre el auge del salitre y la gran depresión se tradujo en el aumento de tamaño y de su capacidad organizativa.

A partir de la segunda década del siglo XX, el Estado se transforma en una fuente de empleo, especialmente para la clase media.

En ese contexto, la elección de Arturo Alessandri simboliza la victoria de los trabajadores, pero también de los sectores reformistas del bloque dominante.

La alianza entre el bloque dominante, Alessandri, el Partido Obrero Socialista (PSO) y las organizaciones de trabajadores, simbolizada en la FOCH, tenía límites precisos, Alessandri había conquistado el Gobierno, la derecha mantenía el control del Senado.

El compromiso pactado entre la oligarquía terrateniente y Alessandri estipulaba que las reformas se limitarían meramente al ámbito urbano.

Por otro lado, el emergente movimiento sindical mostró una actividad incesante, entre 1916 - 1925 hubieron 758 huelgas, el 36,4% de ellas debido a salarios y el 15% por motivos sindicales.

En 1924 Alessandri triunfa en ambas Cámaras merced a una abierta intervención electoral. Tanto el Ejecutivo como la Oposición buscaron zanjar sus diferencias apelando a un referente externo; los militares. La Legislación Laboral de 1924 fue aprobada por la fuerza y la amenaza, en 1925 se aprobó la Constitución que solamente se aplicaría a contar de 1932, esta nueva carta Fundamental daba al Estado mayor poder sobre la propiedad privada, además de elegir en forma directa al Presidente de la Republica.

En 1931 se dicto el Código Laboral, pero la dictadura de Ibáñez se propuso disciplinar a la sociedad, exilio a lideres partidistas de todas las clases sociales, persiguió y encarcelo a dirigentes sindicales y clausuro locales y periódicos de las organizaciones obreras.

La crisis del capitalismo en 1930 afecto fundamentalmente a las exportaciones de materias primas y en particular al salitre.

De 60.000 personas ocupadas en la minería del salitre en 1928, el año 1931 llegaron a ser 16.000.

Con el retorno a la normalidad democrática,  en 1932, se tolera la formación de sindicatos, pero se mantiene la prohibición de huelga.

En 1936 se constituye la Confederación de Trabajadores de Chile.

A partir de 1932 se produce una alianza entre la izquierda parlamentaria y el movimiento sindical, en 1938, el Frente Popular asume la conducción del gobierno. Mientras el PC denegó participar en los puestos de mayor importancia, el PS acepto algunos ministerios.

En 1938 los sindicatos más antiguos reconquistan el derecho a huelga.

En 1946, con motivo de la huelga de algunas oficinas salitreras, las contradicciones en el Frente Popular y la CTCH se agudizaron e hicieron crisis, el paro general del 30 de enero de 1946, fue el único convocado por la CTCH y resulto un fracaso.

Se provoca el quiebre de la izquierda y la dispersión de los sindicatos, se formo una Central Sindical oficialista y una CTCH, comunista e ilegal.

El periodo entre la huelga de 1946 y la conformación de la Central Única de Trabajadores, 1953, está marcado por el acercamiento del PC al gabinete del Presidente González Videla y en 1948 por la dictación de la Ley 8.987, también conocida como la Ley Maldita, esta ley autorizo la persecución, encarcelamiento y deportación de los líderes comunistas, se abre un periodo de selectiva represión sindical, específicamente hacia los sindicatos comunistas.

En el periodo 1946-1953 se fundaron numerosas organizaciones y sindicatos de obreros y empleados, con anterioridad, en 1943, se había fundado la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales ANEF; en 1944, la Federación de Educadores de Chile FEDECH; en 1945, la Agrupación de Empleados Semifiscales ANES; en 1948, la Confederación de Empleados Públicos de Chile CEPCH, entre otras.

El periodo entre la huelga de 1946 y la conformación de la Central Única de Trabajadores, 1953, esta marcado por el acercamiento del PC al gabinete del Presidente González Videla y en 1948 por la dictación de la Ley 8.987, también conocida como la Ley Maldita, esta ley autorizo la persecución, encarcelamiento y deportación de los líderes comunistas, se abre un periodo de selectiva represión sindical, específicamente hacia los sindicatos comunistas.

En el periodo 1946-1953 se fundaron numerosas organizaciones y sindicatos de obreros y empleados, con anterioridad, en 1943, se había fundado la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales ANEF; en 1944, la Federación de Educadores de Chile FEDECH; en 1945, la Agrupación de Empleados Semifiscales ANES; en 1948, la Confederación de Empleados Públicos de Chile CEPCH, entre otras.

La mayor parte de estas organizaciones se congregaron en la Comisión Nacional de Unidad Sindical CNSU el 23 de septiembre 1952, siendo la CNSU el antecedente orgánico directo de la constitución de la Central Única de Trabajadores.

Entre 1952 y 1954, se iniciaron los primeros contactos gobierno-organizaciones sindicales, esto se tradujo en la dictación de algunas medidas como el salario mínimo agrícola en 1953 y el salario mínimo industrial en 1956, la creación del Servicio de Seguro Social y del Servicio Nacional de Salud.

En 1959, durante el gobierno de Don Jorge Alessandri Rodríguez, el Congreso nacional dicto la Ley 13.305 que facultaba al Presidente de la Republica para reorganizar la Administración Civil del Estado, que mediante 355  DFL fijo los estatutos del personal de los organismos públicos, uno de estos decretos con fuerza de ley, fue el DFL 290, del 31 de Marzo de 1960, publicado en el Diario Oficial Nº 24.613, del 06 de abril de ese año, dando vida legal a la Empresa Portuaria de Chile, EMPORCHI:

Durante la década del 60 la huelga no tuvo puntos de comparación con su evolución anterior, desde 1954 hubo una huelga por año y dos entre 1960 a 1964.

Con la llegada de la Democracia Cristiana al Ejecutivo empezó la sindicalización campesina.

Entre 1960 y 1969 en la agricultura hubo 1.972 huelgas; en la minería, 753 y en el sector manufactura 2.330, pese a lo grueso de los datos son los sindicatos industriales los que lograron movilizar a la mayor cantidad de trabajadores en conflicto, tanto en huelgas legales como ilegales.

En tanto los trabajadores de Emporchi fueron uniéndose, primero a través de Asociaciones o Agrupaciones por especialidades y por puertos, así surgen en Valparaíso, la Asociación de Profesionales, la de Grueros Eléctricos y la Federación de Movilizadores.

Algunas de ellas con el tiempo, adquieren el carácter de Organizaciones Nacionales, otras se van consolidando en sus respectivos puertos, es el caso de la Asociación “José Mariano Valenzuela” de Valparaíso o la Asociación “Luciano Claude” de San Antonio.

La década de 1960 se caracterizo por un agudo crecimiento de la actividad política y social, durante el gobierno de Frei se duplico el número de afiliados a los sindicatos, en 1965 habían 2.059 sindicatos con 292.661 socios, mientras en 1970 la cifra de sindicatos era de 4.511 con 551.086 socios.

En 1963, los trabajadores de Emporchi acuerdan convocar al Primer Congreso Unitario de los Trabajadores Portuarios, oportunidad  en que se sentarían las bases de las Finalidades y Principios que cimentarían la unidad.

En dicho evento se darían a conocer las Finalidades y Principios que cimentarían el llamado a la Unidad.

Los objetivos a perseguir serian: Estrechar los vínculos de amistad entre sus miembros; buscar el perfeccionamiento cultural y social de los mismos; adquirir y mantener sedes sociales para los asociados; llevar a efecto un Plan Habitacional para sus miembros; crear y sostener bibliotecas; procurar el desarrollo comunitario y solidario entre los integrantes y fomentar el cooperativismo.

Estos propósitos de bien común se sumaban a objetivos netamente reivindicativos laborales.

La promoción de obtener sedes sociales para todas las organizaciones locales posibilito la dictación de la Ley 16.250, que permitió también el surgimiento de campos de recreación y esparcimiento y aporto los fondos necesarios para establecer el Plan Habitacional de los Trabajadores Portuarios.

La Central Única de Trabajadores en su Congreso de 1968 - último congreso antes de las presidenciales de 1970- planteo el lema Unidad para el Cambio, la referencia apuntaba a la ventilación interna de las querellas de dirigentes sindicales comunistas y socialistas, evidentemente estas discusiones obedecían al direccionamiento externo desde los partidos, durante el gobierno de Frei los socialistas señalaban que el conglomerado no se hacía eco de la acción revolucionaria, mientras por su parte los comunistas intentaban transar entre los dirigentes socialistas y los sectores más moderados como los radicales y los democratacristianos.

La CUT durante la Unidad Popular

La actuación de la CUT y del movimiento sindical durante el gobierno de la Unidad Popular no es independiente del curso de los acontecimientos que se sucedían en los frentes de lucha y en las fases de transito del gobierno de la Unidad Popular.

Hasta 1970, el máximo organizacional a que aspiraron los trabajadores fue el modelo del sindicato y del cual la CUT fue su culminación.

El movimiento sindical y de los trabajadores en general sobredimensionaron el papel del Estado al tener expectativas que desde el gobierno se aplicarían las políticas de cambio estructural, con el ascenso de la Unidad Popular esta creencia se redoblo.

La CUT, al igual que el Partido Comunista, busco y propicio el dialogo con la Democracia Cristiana, los puntos a negociar suscitaron rechazo al interior de la Unidad Popular y de la DC, el 17 de Agosto de 1973, este acercamiento fracaso.

A diez años de su constitución, Fenatraporchi, al igual que todo el movimiento sindical chileno empieza a vivir la noche más larga de su incipiente historia…

Dirigentes sindicales asesinados, otros; exiliados, miles; torturados. Cientos; exonerados de sus cargos y de sus trabajos. Muchos; relegados..Era la aplicación de una Dictadura Militar.

Los dirigentes que sobreviven y trabajadores valientes, mantienen vivas sus organizaciones, los sindicatos se reafirmaron gradualmente desde sus bases locales, reorganizándose en federaciones amplias aunque ilegales.

FENATRAPORCHI plasma en un documento lo que se vivía:

 “Cae el telón que pone fin a una feliz etapa marcada por la libre determinación de los trabajadores, para tener que aceptar un nuevo esquema orgánico gremial impuesto contra la voluntad de los trabajadores, creado a sus espaldas por los sirvientes del capital para servir a sus intereses, no los de los trabajadores y cuyo contenido fundamental se encuentra inserto en el articulado de los Decretos leyes que forman el Plan Laboral”

“De momento, los trabajadores parece que no tuviéramos otra alternativa que aceptar los hechos como están planteados, resulta evidente que el espíritu de lucha de los hombres de trabajo se encuentra seriamente minado; la voluntad y la decisión de defender sus conquistas económicas, sociales y previsionales han sido abatidas en la misma medida en que el enemigo se ha fortalecido  costa de nuestro debilitamiento, pero el quehacer de los trabajadores organizados en la reconquista de sus derechos no ha de permitir que esta situación se prolongue indefinidamente, y si bien es cierto a limitado al máximo nuestras posibilidades de organización y fortalecimiento, no lo es menos que, usando las propias condicionantes que hoy nos imponen, encontraremos los caminos adecuados para la superación de esta negativa etapa”.

Fuente: José Manuel Mancilla – Asesor - Fenatraporchi